El izquierdista artista activista
6 junio 2011
Gracias a la magnetóvica mente del buen Javi Camino, he descubierto esta mañana el genial Industrial Society and Its Future o Manifiesto Unabomber, obra del “loco” de Theodore Kaczynski. Mi ignorancia suele ser infinita cuando no se refiere a terrenos de habilidades técnicas, pero este sentimiento se acrecentó enormemente hace poco más de una hora al tomar conciencia de que en todos estos años no había dado con algo tan genial como esto.
Es un documento meticuloso y por tanto extenso, así que me está llevando un rato, pero después de haber leído sólo la primera parte donde explica magistralmente su concepto de izquierdista no he podido resistirme a hacer una pausa en la lectura y escribir estas líneas, porque son muchos los nombres y caras conocidas que brotaron en mi mente cual fuegos artificiales a medida que seguí leyendo más y más sobre las características de esta tipología y las causas que les hacen actuar así. Especialmente, he recordado a muchos fotógrafos artísticos, no sé por qué.
Los que me conocéis bien, sabéis que odio la política y todo lo que existe alrededor. No soporto ver un telediario o leer el periódico cada día, como mucho lo hago de vez en cuando por aquello de ver si sigue siendo lo mismo, al igual que si veo un partido de fútbol con los amigos en una ocasión especial. De hecho, no me gusta en absoluto cualquier cosa que sea polémica, pero sin embargo cuando recibo estímulos de este tipo no puedo evitar indignarme con las cosas que no me gustan y que me parecen patéticamente absurdas.
Últimamente, a raíz de todo esto de las acampadas de indignados y demás, no he podido evitar no sólo reflexionar sobre temas en los que he perdido completamente la fe desde antes incluso de llegar a tenerla, sino también comentarlo con otros humanos. Y digo esto, porque a veces siento que el ser de la especie humana es lo único que tengo en común con mucha gente con la que charlo.
El caso es que ayer, a través de otro amigo, recibí un manifiesto de los acampados en Sol (me gustaría pensar que es obra de unos cuantos nada más) que al parecer se repartió en el Metro de Madrid y cuyo contenido, para mi sorpresa, no habla sobre los principios de las plataformas #nolesvotes y #democraciarealya, ni siquiera de temas más utópicos pero lícitos como un cambio del sistema o sistemas organizativos a nivel mundial. No, en lugar de eso, me encuentro con temas como homofobia, inmigración, explotación, etc. todo aderezado con una impecable redacción en “castellano” feminista. Como siempre, una vez más el izquierdismo y la sobresocialización se traga a cualquier buena iniciativa (buena al menos en potencia) y la condena al fracaso al derivarla en otros temas.
Creo que la iniciativa era muy buena y ojalá se consiga cambiar muchas cosas algún día, pero me parece un error abanderar el movimiento con temas tan concretos, diversos y en muchos casos polémicos, porque de ese modo pierde adeptos, y por tanto pierde apoyo y fuerza. Creo que lo más inteligente sería centrarse en aquello y sólo en aquello en lo que todo el mundo está de acuerdo y además es indiscutible (democracia real y eliminación de la corrupción), tal como nació todo este acontecimiento, pues a eso se sumará de una manera u otra la mayor parte de la población, para hacer fuerza con las acciones que haga falta o al menos simplemente viéndolo bien. ¿Por qué se lo están cargando todo? Pues porque, aunque a muchos les parezcan cosas igual de lógicas que exigir democracia de verdad o eliminar ladrones políticos, hay muchísima gente que opina diferente respecto a estas denuncias sociales en tono izquierdista, y si muchas veces ni siquiera en temas como vida-muerte nos ponemos de acuerdo (eutanasia, aborto, pena capital,…) como para hablar de cosas mucho menos claras. El ejemplo es querer cambiar el género de un idioma porque ese idioma desde siempre ha sido machista, cuestión que a muchos nos parece absurda, y más pretender hacerlo a golpe de norma y de la noche a la mañana. Por la fuerza nunca se ha ganado nada, y el troglodismo feminista (hembrismo, para los que hacen distinción de los términos) no equilibra la balanza con el machismo sino que inclina más aún la del sexismo. Otros temas complejos como inmigración, mundo laboral, etc. también son carne de debate, por lo que al final los indignados que siguen en las acampadas se convierten en un grupo pequeño con unas ideas muy concretas con las que no simpatiza una gran mayoría (el que no está en desacuerdo con una de las cosas lo estará con otra) en lugar de ser lo que pretenden en todo el país e incluso en todo el mundo. Si se convierte el movimiento en un grupo izquierdista y además con ideas muy concretas, acabará siendo exactamente eso, un grupo minoritario, y creo que el debate no debería ser sobre derecha o izquierda, ni siquiera sobre los de arriba y los de abajo, sino únicamente sobre cambiar el sistema con el que nadie está de acuerdo.
Tal y como dijo esta mañana uno de mis pensadores favoritos, los antisistema coherentes viven en el monte o en la cárcel.
Como siempre y una vez más, recomiendo a todo el que crea no entender estos conceptos del mundo moderno y de la organización social que se vea la última entrega del documental Zeitgeist (cierta visión crítica es recomendable para degustarlo, por supuesto), en la que viene todo mejor explicado que nunca, así como el citado manifiesto de Unabomber que enlazo.
Más información | Manifiesto Unabomber
En YouTube | Zeitgeist: Moving Forward
Foto | pollobarba



























