Vómito del día: la fotografía conceptual, el arte y el documentalismo
7 mayo 2010Esta semana en la escuela tenemos un taller con el famoso fotógrafo francés Antoine D’Agata, miembro de MAGNUM y dedicado a lo que él mismo denomina como la forma más pura de documentalismo: un diario íntimo centrado en la noche, la droga y la prostitución, es decir, en su vida.
Desde hace unas semanas, y debido a las charlas que mantenemos durante los talleres del master, le doy vueltas también al tema de la fotografía conceptual, el “arte” (esa palabra que tanto me gusta y tanta gracia me hace), el centrarse en el acto fotográfico en sí, la intencionalidad, el por qué de las cosas, de las fotos, qué enseñar, qué expresar y cómo hacerlo,… miles de cuestiones corretean por mi mente como pollo sin cabeza, a trompicones, sin rumbo, chocándose unas con otras, cayéndose y levantándose nuevamente… Todo esto junto con el taller de esta semana me empezó a confundir más de lo habitual, pero ahora me está dejando las cosas mucho más claras.
Lo siento, probablemente tengo una mente enferma de ingeniero, cuadriculada desde el inicio por los prematuros años de conservatorio de música, alemanizada por el obsesivo orden implacable de la madre que me parió, maniatada por la lucha constante contra los elementos físicos tendentes al caos en contra siempre de mi voluntad, obsesionada con los pequeños reductos de belleza cuasi-perfecta e irreal que a modo irónico se encuentran pocas veces en un mundo tan feo en general,… pero yo lo veo así. Y pienso yo… en un momento artístico fotográfico en el que la forma es lo de menos y lo que se prima es el concepto y el significado que hay detrás, yo me pregunto… ¿qué sentido tiene currarse tanto un trabajo artístico que no se llegue a entender o que no suscite en nadie el interés suficiente como para romperse la cabeza el tiempo necesario para comprenderlo? ¿y qué valor documental tiene hoy en día mostrar una intimidad que ya no es tal, cuyo significado ya no es el mismo que tenía antaño, cuando era algo desconocido y verdaderamente privado? ¿a quién le importa todo esto si no tenemos nada qué decir a lo evidente y si la estética nos la suda y al espectador no le llama la atención?
No sé si estas preguntas son estúpidas (seguramente lo sean, y quizá me de cuenta de ello en unos cuantos años) o no, pero lo que tengo claro es que para mí no tienen una respuesta satisfactoria. Supongo que para gustos colores (o blanco y negro) y cada loco con su tema, pero estos son tiempos de redes sociales y de locuras que no tendrían sentido hace tan solo 3 o 4 años, y mucha gente parece ajena a cómo el mundo está cambiando. Yo creo que para determinadas cosas existen otros lenguajes y otros foros.
Qué viva la estética, la forma sobre el contenido y la simplicidad!!






























Estoy bastante deacuerdo! Salvo en lo de “viva la forma sobre el contenido”… Piendo que en ocasiones hay muy buenos contenidos estropeados por una deficiente ejecución formal… Pero también creo que una perfecta ejecución formal si no va secundada por un buen contenido de poco sirve… Vamos que ambas cosas se alimentan recíprocamente, no creo que ninguna esté por encima de la otra.
Muy probablemente estás en lo cierto amigo mío.